Del Libro del Génesis (edición Dios Habla Hoy):
1 En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra. 2 La tierra no tenía entonces ninguna forma; todo era un mar profundo cubierto de oscuridad, y el espíritu de Dios se movía sobre el agua.
6 Después Dios dijo: “Que haya una bóveda que separe las aguas, para que estas queden separadas”. 7 Dios hizo una bóveda que separó las aguas: una parte de ellas quedó debajo de la bóveda, y otra parte quedó arriba. Y así fue.
9 Entonces Dios dijo: “Que el agua que está debajo del cielo se junte en un solo lugar, para que aparezca lo seco”. Y así fue. 10 A la parte seca Dios la llamó “tierra”, y al agua que se había juntado la llamó “mar”.
20 Luego Dios dijo: “Que produzca el agua toda clase de animales, y que haya también aves que vuelen sobre la tierra”. 21 Dios creó los grandes monstruos del mar, y todos los animales que el agua produce y que viven en ella, y todas las aves. Al ver Dios que así estaba bien, 22 bendijo con estas palabras a los animales que había hecho: “Que tengan muchas crías y llenen los mares, y que haya muchas aves en el mundo”.
26 Entonces dijo: “Ahora hagamos al hombre a nuestra imagen. Él tendrá poder sobre los peces, las aves, los animales domésticos y los salvajes, y sobre los que se arrastran por el suelo”.
27 Cuando Dios creó al hombre, lo creó a su imagen…
Sin agua, no existe la creación como la conocemos. No existe vida como la conocemos y la hemos vivido.
Le damos la bienvenida a La Temporada de la Creación, una conmemoración ecuménica anual que se extiende del 1° de septiembre al 4 de octubre. Sin embargo, como parte de la creación de Dios, esta temporada nos acompaña en todos y cada uno de los días. En este tiempo dedicado a enfocarnos en la creación y en la forma en que como seres humanos interactuamos con ella y la impactamos, los cristianos de todo el mundo nos unimos durante estas semanas para orar, rendir culto y tomar medidas para proteger el medio ambiente, que es la creación de Dios. El tema de 2026 es “Agua viva”, inspirado en el profeta Ezequiel 47:9-12 (edición Dios Habla Hoy):
9 En cualquier parte a donde llegue esta corriente, podrán vivir animales de todas clases y muchísimos peces. Porque el agua de este río convertirá el agua amarga en agua dulce, y habrá todo género de vida. 10 Desde En-gadi hasta En-eglaim habrá pescadores, y ahí pondrán a secar sus redes. Y habrá allí tanta abundancia y variedad de peces como en el mar Mediterráneo. 11 Pero en las ciénagas y pantanos no habrá agua dulce; allí quedará agua salada, que servirá para sacar sal. 12 En las dos orillas del río crecerá toda clase de árboles frutales. Sus hojas no se caerán nunca, ni dejarán de dar fruto jamás. Cada mes tendrán fruto, porque estarán regados con el agua que sale del templo. Los frutos servirán de alimento y las hojas de medicina.
Al comenzar este camino juntos, les animamos a ver en forma individual o en grupo una invitación en video de líderes religiosos: https://www.youtube.com/watch?v=fnho_aeql2w
Además, aquí encontrarán una guía que incluye oraciones, servicios y otros recursos que pueden utilizar durante estas semanas y después:
https://drive.google.com/file/d/1WeWEjt_WxyS6Ed5qD8tnRIahSMJ5SUmi/view
Cada semana, proporcionaremos recursos para revisión y reflexión en la página web de ECW, y les animamos a unirse a la comunidad en nuestra página de Facebook para compartir esas reflexiones: https://www.facebook.com/ecwnational. Pase tiempo con la información proporcionada para incluir sus reflexiones y las de quienes también comparten. No se apresure.
Reflexionando sobre el tema de Agua Viva, las Mujeres de la Iglesia Episcopal reconocen que las palabras se refieren a Jesús como el Agua Viva que nos sostiene y nos sana espiritualmente. En Juan 7:37-39 (edición Dios Habla Hoy), él nos promete:
37-38 El último día de la fiesta era el más importante. Aquel día Jesús, puesto de pie, dijo con voz fuerte: —Si alguien tiene sed, venga a mí, y el que cree en mí, que beba. Como dice la Escritura, del interior de aquel correrán ríos de agua viva.39 Con esto, Jesús quería decir que los que creyeran en él recibirían el Espíritu; y es que el Espíritu todavía no estaba, porque Jesús aún no había sido glorificado.
En Juan 4:13-14 (edición Dios Habla Hoy), Jesús contrasta esta agua espiritual que es él con el agua física mientras aconseja a la mujer samaritana:
13 Jesús le contestó: —Todos los que beben de esta agua, volverán a tener sed; 14 pero el que beba del agua que yo le daré, nunca volverá a tener sed. Porque el agua que yo le daré se convertirá en él en manantial de agua que brotará dándole vida eterna.
Y sin embargo, sabemos que el agua física también es importante para la vida y el bienestar de la creación de Dios, incluidos nosotros, quienes fuimos creados a imagen de Dios. Por lo tanto, durante este período de reflexión, nosotras, como Mujeres de la Iglesia Episcopal, nos enfocaremos en el Agua Viva, ya que lo somos porque estamos compuestas de agua y existen diversas fuentes de agua importantes para la vida en este planeta con las que interactuamos y a las que afectamos. Aunque la vida eterna es importante, entendemos que también es fundamental cuidar y nutrir la vida tal como la vivimos aquí y ahora, que debemos cuidar y proteger la creación.
En el Génesis, el ser humano no tuvo vida hasta que Dios compartió su aliento, y al respirar, intercambiamos entre 10 y 17 onzas de agua con la atmósfera diariamente. Cada vez que exhalamos, nuestro aliento lleva vapor de agua invisible al aire. Nuestros cuerpos, en promedio, están compuestos por un 60% de agua y nuestra piel despide constantemente humedad invisible (sudor insensible) directamente al aire, sumando entre 13 y 20 onzas adicionales diariamente. Estas cantidades aumentan si hacemos ejercicio y sudamos. Mientras respiramos y sudamos, nuestra agua se une al ciclo global del agua. Una vez que nuestro aliento, agua y sudor entran al aire en forma de gas y se unen con el agua que se evapora de océanos, lagos, plantas y otras fuentes, todo asciende para formar nubes y eventualmente cae de nuevo a la tierra en forma de lluvia o nieve.
Somos un solo ser con el agua de la creación
Esta semana nos enfocaremos en la forma en que somos un solo ser con el agua de la creación. Como parte de este viaje, me gustaría presentarle a Kweli Kitwana. Kweli es una artista, una persona creativa, Artista en Residencia con MANGO para la Residencia Virtual Internacional Ocean VII. https://oceandecade.org/events/ocean-virtual-art-residency/. Como parte de esta residencia, Kweli ha utilizado publicaciones en Facebook para compartir su trayectoria. Comparto, con su permiso, una publicación reciente: https://www.facebook.com/AfricanAmericanFabrics
Esta semana, mi proyecto profundizó más en la recopilación física de la memoria. He estado recopilando agua e historias sobre el agua como parte de mi exploración del océano como un testigo sagrado y guardián de la memoria. Estoy pensando en el agua no simplemente como algo que observo, sino como algo que mueve, transporta, conecta y transforma. Mi colección está comenzando a incluir relaciones muy diferentes con el agua.
He recibido de muchos de ustedes agua real e historias relacionadas con el río Arkansas, agua de la llave de Memphis que proviene del antiguo acuífero Memphis Sands, agua de Berkeley y relatos vinculados al río Ohio, Hawaii y el río Nilo en Egipto. Una historia recuerda un arroyo de la infancia detrás de una escuela primaria a la que asistieron nuestros hijos. En otra, me enviaron el proverbio chino que dice: “Cuando bebas agua, recuerda la fuente”.
Las personas han descrito el agua como purificadora y calmante, como algo que les ayuda a dormir, como un lugar para flotar y como una fuerza que puede transportar el cuerpo a través de las olas. Estas contribuciones me están ayudando a comprender algo importante sobre mi proyecto: no tenemos que vivir junto al océano para tener una relación con él.
Las personas pueden experimentar el agua a través del río que pasa por detrás de su casa, un arroyo de la infancia, la lluvia que cae en su vecindario, un pozo, un acuífero, un lago o el agua que sale de la llave de su cocina. Esta agua aparentemente local forma parte de sistemas hidrológicos mucho más grandes. Los ríos fluyen hacia otros ríos, estuarios, bahías y océanos. La lluvia se eleva y regresa. El agua subterránea contiene rastros de lluvia antigua. El agua cruza continuamente las fronteras que utilizamos para separar los lugares.
Por lo tanto, para las personas que viven tierra adentro, el océano puede estar presente en su propio “patio trasero” a través de las vías fluviales que los rodean y los sostienen.
Esto expande mi comprensión de la interconexión. El Océano Pacífico que encuentro en Ruby (su bote) en la Marina de Berkeley no es el único punto de entrada a esta obra. Las personas que están junto al río Arkansas o que recuerdan un arroyo de su infancia también pueden participar en la conversación. El acuífero Memphis Sands introduce otra escala de recuerdo, el agua retenida bajo tierra durante periodos enormes. El Nilo lleva consigo otra historia geográfica y cultural. Un cuidador que se convirtió en amigo en una piscina local es otro punto de entrada. La historia del río Ohio tiene una dimensión ancestral especialmente impactante debido a su asociación con los antepasados que navegaron por él escapando de la esclavitud en camino hacia la libertad.
Estas aguas no transportan historias idénticas, y no deseo reducirlas a una sola historia. Me interesa lo que sucede cuando se les permite existir una al lado de la otra como recuerdos individuales dentro de un sistema de agua interconectado.
Mi visita al Jardín Botánico de UC Berkeley amplió aún más esta exploración. Pasé tiempo aprendiendo sobre plantas para teñir y me entregaron podas, flores, hojas y raíces para seguir experimentando en mi estudio. Ahora estoy trabajando con Indigofera, guado, raíz de rubia, alcanna, cota tinctoria y coreopsis.
Comencé a darme cuenta de que estas plantas me interesan como algo más que fuentes de color. Estoy pensando en ellas como remanentes y portadoras de historias, porque algunas de estas plantas han viajado a través de continentes y océanos mediante el comercio, la migración, la colonización y el intercambio cultural. El índigo, en particular, tiene una complicada historia vinculada a las economías coloniales, así como al trabajo y los conocimientos de los africanos esclavizados. Otras plantas me permiten pensar de manera más simbólica acerca de las raíces, la tierra, la luz solar, la supervivencia, el conocimiento oculto y los lugares que los descendientes finalmente convierten en su hogar.
Como descendiente de africanos esclavizados, esto añade otra dimensión a mi investigación. Me pregunto qué legaron mis antepasados, cuando tanto les fue arrebatado. No solo trauma, sino también conocimiento, creatividad, espiritualidad, resiliencia, amor, belleza y formas de entender el mundo natural.
Estoy comenzando a trazar cada planta en un mapa de esta historia más amplia: el índigo como pasaje, el guado como imperio, la rubia como raíces, la alcanna como memoria oculta, la cota como luz y la coreopsis como descendiente y lugar. Extraeré los colores de estas plantas para aplicarlos en tela y papel, preservando parte del material vegetal original como parte de mi archivo en crecimiento.
Ahora el agua y las plantas están comenzando a unirse.
Estoy considerando cómo las aguas recolectadas, los tintes vegetales, los pigmentos terrestres, las telas, el papel, las fotografías y otros remanentes podrían convertirse en registros materiales de estas relaciones. Un trozo de tela podría contener el color extraído de una planta y, al mismo tiempo, transportar la historia de un agua en particular. Una botella de agua podría estar junto a los remanentes de la planta y al textil que ayudó a crear. El proceso en sí mismo puede convertirse en el mapa de un lugar, movimiento, ascendencia y recuerdo.
La palabra “remanente” se ha vuelto importante para mí. Un remanente es lo que queda, pero no necesariamente es algo incompleto. Puede contener evidencia de una historia completa. Una raíz, un trozo de tela, una fotografía, una botella de agua recolectada, una flor seca o una mancha de pigmento pueden mantener una relación con algo mucho más grande.
El trabajo de esta semana me está ayudando a entender que mi proyecto no consiste en recrear el pasado. Consiste en reconocer lo que permanece, lo que ha viajado, lo que nos conecta y lo que continúa.
El arroyo se conecta con el río.
El río se conecta con el océano.
La lluvia se conecta con el acuífero.
La planta se conecta con la tierra.
El pigmento se conecta con la planta.
El remanente se conecta con el recuerdo.
El ancestro se conecta con el descendiente.
Y yo estoy en algún lugar dentro de todas estas relaciones, recibiendo, observando, creando y transportando algo hacia adelante.
El agua transporta.
Las plantas transportan.
Yo transporto.
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Somos un solo ser con el agua de la creación
Si está leyendo esto en el sitio web de ECW, ahora le invitamos a visitar la página de Facebook de ECW https://www.facebook.com/ecwnational para participar en la tarea y reflexión de la primera semana. Si está leyendo esto en la página de Facebook de ECW, entonces ya puede comenzar.
- ¿Cómo afectaron los versículos bíblicos la forma en que entiende el agua? ¿De qué forma es “un solo ser” con el agua de la creación? ¿Qué es esa agua? ¿Dónde se encuentra esa agua? Podría dar un paseo a lo largo de un arroyo y darse cuenta de que su aliento y su sudor se han mezclado con esa agua. Podría tomar una ducha, abrir la llave o recoger agua de un pozo y darse cuenta de que también es un solo ser con esa agua. O podría salir a correr, sudar y darse cuenta de que esa agua se unirá con otra para formar lluvia que caerá a la tierra y repondrá lagos, océanos y acuíferos o regará las plantas de su jardín. Mientras se viste y sigue reflexionando sobre lo que escribió Kweli, se da cuenta de que las fibras que forman la tela de su ropa contienen su aliento y su sudor. ¿Cómo interactúa usted, como “Agua Viva”, con el resto del agua de la creación? Comparta sus historias pasadas y presentes. Publique fotos si lo desea.
Al publicar sus reflexiones (y fotografías), tómese el tiempo para leer lo que otras personas están compartiendo. Piense en lo que podrían tener en común.